Recibido: 4 de febrero de 2026

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El autor declara que no existen conflictos de intereses relacionados con el artículo.

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Aprobado: 30 de marzo de 2026

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Cómo citar (APA, séptima edición):

Arias Díaz, A. (2026). El partido demócrata en los EE.UU. tras la derrota en 2024: crisis y perspectivas de renovación política. Revista Científica Universitaria Ad Hoc, 7(2), 20-29.

resumen

El presente artículo brinda una breve caracterización de la situación del Partido Demócrata de los Estados Unidos de América en el año posterior a las elecciones presidenciales de 2024. Mediante el análisis de fuentes oficiales, académicas y periodísticas, se examinan de forma general los factores políticos, económicos y sociales que han influido en la evolución del partido tras su derrota electoral frente al Partido Republicano en dicho año. El estudio considera que los efectos ocasionados por la erosión del apoyo en sectores del electorado que tradicionalmente apoyaban a los demócratas, las contradicciones entre las facciones dentro del partido y la falta de liderazgo son aspectos que inciden negativamente en su situación interna. Cabe resaltar que se tienen en cuenta las condiciones del contexto político en los Estados Unidos durante la última década, como son el aumento en la polarización, la crisis de ese modelo democrático y la desconexión entre votantes y sus representantes. Estos factores también han limitado la capacidad del Partido Demócrata para ofrecer una alternativa sólida y eficaz frente al dominio republicano. Como resultado, aunque el partido mantiene su cuota de influencia correspondiente en ese sistema; enfrenta una crisis de identidad, falta de estrategia e incapacidad comunicacional de cara a las elecciones de medio término de 2026 por lo que sería pertinente renovar su discurso y redefinir el proyecto para reconectar con el electorado.

Palabras Clave: Estados Unidos de América, Partido Demócrata, Partido Republicano, contexto político, elecciones.

ABSTRACT

This article provides a brief characterization of the situation of the Democratic Party of the United States of America in the year following the 2024 presidential elections. Through the analysis of official, academic, and journalistic sources, it broadly examines the political, economic, and social factors that have influenced the party’s evolution after its electoral defeat to the Republican Party in that year. The study argues that the erosion of support among sectors of the electorate that traditionally backed the Democrats, internal contradictions between factions within the party, and a lack of leadership are factors that negatively affect its internal condition. It also takes into account the broader political context in the United State over the past decade, including rising polarization, a crisis of the democratic model, and the growing disconnection between voters and their representatives. These factors have further limited the Democratic Party’s ability to present a solid and effective alternative to Republican dominance. As a result, although the party maintains its corresponding share of influence within the system, it faces a crisis of identity, lack of strategy, and communication shortcomings ahead of the 2026 midterm elections, making it necessary to renew its discourse and redefine its project in order to reconnect with the electorate.

Keywords: United States of America, Democratic Party, Republican Party, political context, elections.

introducción

La alternancia entre los partidos Republicano y Demócrata, si bien no ha cambiado radicalmente la esencia del comportamiento de los Estados Unidos de América (EE.UU.) en la arena internacional, resulta determinante en el establecimiento, la conformación, la aplicación de políticas hacia lo interno y lo externo. En ese sentido, la situación política del país incide de forma directa o indirecta en diversos campos de las ciencias sociales a nivel global, fundamentalmente en la economía y las relaciones internacionales.

Tras un año del mandato de Trump, la nación aún atraviesa una crisis en las instituciones políticas consideradas democráticas. Ejemplo de esto fue el asalto al Capitolio por parte de los seguidores más radicales de Donald Trump1. A ello se suma la alta polarización política que se vive en el país, en auge desde la campaña electoral por la presidencia en el año 2024. En esa contienda, Trump obtiene el ejecutivo por segunda vez, los republicanos alcanzan mayoría en ambas Cámaras del Congreso y el Tribunal Supremo queda dominado por el conservadurismo.

En este contexto, el Partido Demócrata enfrenta una crisis causada por diferentes factores de tipo social, demográfico, político y económico, agravada tras el resultado de los comicios de 2024. Es por ello que la presente investigación se propone como objetivo caracterizar la situación del Partido Demócrata en el año posterior a las elecciones de 2024.

Esto resulta esencial debido a la importancia e impacto que tienen los cambios políticos en los EE.UU. para el mundo y la geopolítica. Con este fin, se realizará un análisis de los resultados en las recientes elecciones, así como de los sondeos de opinión sobre la situación política del país.

Los datos estadísticos analizados se encuentran disponibles en las páginas oficiales estadounidenses. Para el análisis de las tendencias de voto se valoraron todos los cambios registrados en las páginas referidas, y no únicamente los que se enmarcan en el período estudiado, pues para comprender dichas tendencias es necesario conocer el comportamiento de las elecciones desde inicios de siglo hasta 2024.

desarrollo

La administración de Barack Obama significó, en su momento, un cambio de liderazgo en el Partido Demócrata tras la crisis de 2007-2008, el desgaste de la administración neoconservadora de George W. Bush y los efectos de las guerras en Afganistán e Iraq. Consecuentemente, los demócratas se beneficiaron de cierta estabilidad durante los dos mandatos de Obama, 2008-2012 y 2012-2016. Sin embargo, la primera victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2016 significó una derrota para los demócratas y un cambio en las formas de hacer política en los EE.UU. A pesar de ganar el voto popular ese año, Hillary Clinton perdió estados clave como Arizona, Wisconsin, Michigan, Pennsylvania y Florida (Comisión Federal Electoral, 2017).

Desde entonces, el movimiento Make America Great Again (MAGA), liderado por Trump, se ha apoderado del Partido Republicano. Este último se ha caracterizado por su retórica populista, un discurso agresivo y xenófobo, en defensa de los “valores tradicionales” de los votantes blancos norteamericanos y una crítica hacia las instituciones del país.

En ese contexto, las elecciones presidenciales de 2024 representaron una difícil tarea para los demócratas. A lo largo de su mandato, Joe Biden enfrentó problemas económicos acumulados -inflación y aumento de la deuda- y agravados por la pandemia de COVID-19, que no pudo solventar de forma satisfactoria. Su manejo de la crisis migratoria y el apoyo al genocidio israelí, entre otras cuestiones, alimentaron progresivamente la alternativa del discurso republicano. Como resultado, su popularidad estaba afectada, a lo que se suma su desaprobación debido a un notorio deterioro de su estado físico y mental (Arias Díaz, 2024).

Con la retirada tardía de Biden de la campaña presidencial en 2024 a favor de su entonces vicepresidenta, Kamala Harris, los demócratas pretendían recortar la ventaja que llevaba Trump de cara a los comicios. Sin embargo, los 107 días de campaña no fueron suficientes para los encargados de convertir a Harris en vencedora.

En entrevista para el podcast Pod Save America tras la derrota en las elecciones, el equipo de campaña de Harris atribuyó el resultado principalmente al poco tiempo disponible para preparar a la candidata, al ambiente político hostil y la alta participación en los estados clave2 que favoreció a Trump (O´Malley Dillon et al., 2024). Esto último fue un elemento decisivo no esperado por los demócratas en el resultado.

Sin embargo, otros criterios como el de Piker (2024) y Bazelon et al. (2025) coinciden en que una causa fundamental de la derrota demócrata es la desconexión entre los objetivos del partido y las necesidades de la mayoría de los votantes. En relación con esto sobresale la errada campaña comunicativa demócrata que no logra sintonizar incluso con sus propios partidarios. En concordancia, el principal error del partido es que sus políticas se han distanciado cada vez más de la clase obrera que votaba por este y han afectado de forma general a la clase media estadounidense.

En cuanto al ambiente político, los votantes de ambos partidos han experimentado una radicalización respecto a sus opuestos. Esto se pone de manifiesto en la alta polarización, la desconfianza mutua, el apoyo a prácticas antidemocráticas -como el asalto al Capitolio, la incentivación del fraude previo o la no aceptación de la derrota-, la justificación de la violencia política, los discursos extremos y la desinformación (Voelkel et al., 2024; Dhabhai, 2024).

Respecto a la alta participación en los estados clave, los demócratas se vieron desfavorecidos al perder alrededor 89 mil votantes en Arizona, 67 mil en Michigan y 62 mil en Pennsylvania. Aunque ganaron 37 mil en Wisconsin, 74 mil en Georgia y mil en Nevada el saldo fue negativo con 106 mil votantes perdidos como promedio. Los márgenes se mantuvieron bastante estrechos: Arizona 5.5%, Wisconsin 0.9%, Michigan 1.4%, Georgia 2.2% y Pennsylvania 1.8%, y el revés en Nevada 3.1% (Comisión Federal Electoral, 2025; CNN Español, 2024).

En este sentido, aunque el voto popular no decide las elecciones, la pérdida de votantes a nivel federal en el lapso de 2020 a 2024 es otra muestra de la erosión de las bases demócratas. Tras el resultado histórico de 81 millones de votos para Biden en 2020, estos experimentaron una pérdida de alrededor de 6 millones de votos en la contienda de 2024, pues la candidata Kamala Harris obtuvo cerca de 75 millones de votos frente a los 77 millones de su adversario. Cabe resaltar que en ese período Trump ganó casi 3 millones de votos (Comisión Federal Electoral, 2020; 2025).

Diagnósticos electorales de organizaciones de renombre como Edison, APVoteCast, Catalist y Pew Research Center resaltan la pérdida de votantes negros, latinos, asiáticoamericanos, inmigrantes y menores de 30 años para los demócratas al comparar los resultados de 2020 y 2024. Por ejemplo, la reducción media del margen del voto popular –media de los márgenes analizados, pues se tomaron en cuenta 4 encuestadoras– fue de 10 puntos porcentuales entre votantes negros, 21 entre latinos y 14 entre asiáticos (Kondik, 2025a).

Cabe resaltar que las políticas aprobadas durante la administración Biden con el objetivo de mantener unidas a las distintas facciones dentro del partido también fueron problemas que tuvo que enfrentar Harris como su sucesora. Algunas de estas fueron la aprobación de enormes paquetes de estímulos que contribuyeron a la inflación, la seguridad relajada en la frontera y las órdenes ejecutivas sobre justicia ambiental, derechos trans y condonación de deudas estudiantiles (Silver, 2025). Si bien estos tópicos, exceptuando las deudas estudiantiles, han sido considerados no sustanciales, han servido a las fuerzas conservadoras republicanas para criticar a los demócratas por su labor pro-woke.

Tras los resultados de 2024, el Partido Demócrata ha enfrentado diversos retos que influyen en el deterioro de su imagen. Según diversas encuestas y sondeos como la del diario The Wall Street Journal, publicado el 25 de julio de 2025, solo el 33% de los votantes tiene una opinión favorable sobre los demócratas (Zitner, 2025). Además, según Kiley (2025), los líderes demócratas del Congreso poseían un 24% de aprobación.

En primer lugar, los demócratas se encuentran altamente divididos y sin un liderazgo claro, al contrario de sus adversarios. Según Silver (2025), el partido está lleno de desacuerdos -agudizados tras la derrota en 2024- que responden a una larga tradición de lucha entre facciones para alcanzar la supremacía en el seno del partido, principalmente entre centristas e izquierdistas.

Existen varios aspirantes a llenar esa vacante como la congresista demócrata por Nueva York Alexandria Ocaso-Cortez, quien ha valorado la posibilidad de disputar el liderazgo del partido en el Congreso de manera general, como una voz de referencia al desafiar a su colega Chuck Schumer, líder de la minoría del Senado (Parnes, 2025). Otro ejemplo es el gobernador de California Gavin Newsom –cuyo mandato termina en enero de 2027 y no puede reelegirse–, quien ha manifestado que evalúa aspirar la Presidencia en 2028. Este ha sido uno de los adversarios más visibles del presidente Trump, imitando su estrategia en redes sociales y desafiándolo en el plano nacional (Univision, 2025). Ambos casos evalúan postularse a la Presidencia en 2028.

No obstante, existen otras figuras importantes dentro del partido como Bernie Sanders o Hakeem Jeffreis. En el medio de ese debate interno las posturas centristas e izquierdistas, y los que reclaman una renovación generacional en contra del establishment dominante no alcanzan una agenda común para levantarse tras la derrota de 2024 y redefinir la línea a seguir para recuperar a los votantes. Lo cierto es que, de forma general, se reconoce la necesidad de renovar sus estrategias y asumir una posición más ofensiva ante las acciones de Trump y su gabinete.

En segundo lugar, analistas como Texeira (2025) consideran que el Partido Demócrata se ha alejado de la agenda que le procuraba el apoyo y los votos de sus electores. Ello deviene en el distanciamiento de la imagen de representantes de la clase trabajadora y el acercamiento a una postura enfocada en cuestiones socioculturales. Esta tesis se respalda con el estudio de Kuziemko et al. (2025), donde se expone que el cambio de discurso más enfocado a políticas de “redistribución”3 se ha materializado en una pérdida de votantes con un menor nivel educativo.

En tercer lugar, otro de los retos que enfrenta el partido es el clima político actual dentro del país, caracterizado por la violencia contra funcionarios públicos y activistas4 y los efectos antidemocráticos de los cambios demográficos. Estos elementos se insertan en la dinámica internacional de crisis de la democracia liberal.

Uno de esos efectos antidemocráticos, es un sistema en el que los votos procedentes del Colegio Electoral deciden la elección en detrimento del voto popular. Para ponerlo en perspectiva, en siete de las últimas ocho elecciones presidenciales los demócratas ganaron el voto popular y, sin embargo, los republicanos ganaron tres veces la presidencia. Esto sucede porque los votos procedentes de dicho colegio no son estrictamente proporcionales ni coherentes con el voto popular.

Esto se traduce en una afectación para los demócratas pues la tendencia se orienta hacia el aumento de la densidad demográfica principalmente en las grandes urbes, que los suelen apoyar, y que a su vez tienen menor relevancia proporcionalmente a otros estados con menor población como regiones rurales, que suelen apoyar a los republicanos. Un resultado de este fenómeno es que los senadores -dos por cada estado- demócratas representen a más personas que sus adversarios y sin embargo posean la misma capacidad de decisión, o incluso menor (Royo, 2023).

Otro elemento que desfavorece a los demócratas es la manipulación de redistribución de los distritos electorales5, con esta práctica los demócratas se han visto en clara inferioridad en el control de las legislaturas, pues sus adversarios la han utilizado con mayor eficiencia. De forma general, todos estos factores tributan a una desconexión entre los votantes y sus representantes en el poder ejecutivo y legislativo, lo que acentúa la falta de consensos y la deslegitimación del sistema (Royo, 2023).

Una alternativa para hacer frente a las estrategias republicanas es repetir la que ha llevado a cabo el gobernador de California, Gavin Newsom, para redistribuir los distritos electorales del Estado y así obtener hasta 5 nuevos escaños en el Congreso. Emular esta respuesta en otros estados, ante la nueva manipulación del mapa electoral en Texas por parte de los republicanos, compensaría la desequilibrada balanza electoral en la que representantes de un mayor número de votantes tienen la misma capacidad de acción que sus opuestos, aunque estos representen a un menor número de electores (Kondik, 2025c).

La sumatoria de retos históricos y de nueva generación agudiza los desafíos actuales del Partido Demócrata, el cual debe solucionar sus problemas para obtener resultados satisfactorios en las elecciones de medio término de 2026. Ahí tendrán la oportunidad de aprovechar el desgaste de la administración actual.

En ese contexto, el análisis del panorama que ofrece (Kondik, 2025b), tras el cierre del Gobierno Federal el 1 de octubre de 20256, resalta la oportunidad para canalizar la insatisfacción existente en el electorado demócrata e independiente, a través de una figura que “luche” a favor de las demandas del pueblo estadounidense. Los sondeos realizados tras el cierre podrían ser beneficiosos para los demócratas, pues muestran que el público consideraba más culpable a Trump y los republicanos en el Congreso, con un margen del 13.8%, que a los demócratas (Kondik, 2025b).

En ese sentido, una serie de cifras reflejan la creciente impopularidad del gobierno de Trump. En una encuesta nacional realizada por la Quinnipiac University7 (2025), el 63% de los votantes desaprueba el manejo de los archivos de Jeffrey Epstein por parte de la administración Trump; en materia de política exterior el 54 % se encuentra en desacuerdo y en cuestiones de inmigración solo el 40% lo aprueba.

Las encuestas de Kiley (2025) exponen que solo el 40% de los estadounidenses tienen una opinión favorable de Trump y James D. Vance, mientras que el 58 y 51% los perciben respectivamente desfavorablemente. En cuanto a los líderes del Congreso8, son vistos favorablemente por solo el 25 y 16% respectivamente de los estadounidenses, el 38 y 26% los ve desfavorablemente y alrededor de un 36 y 56% no han oído hablar de ellos.

Además, en materia de economía -que suele definir elecciones- aproximadamente la mitad de los estadounidenses -53%- dice que, desde que asumió el cargo, las políticas económicas de Trump han empeorado las condiciones y alrededor de tres cuartas partes de los estadounidenses -74%- describen las condiciones económicas como regulares o malas (Copeland, 2025). Según este centro de encuestas, el criterio de los estadounidenses sobre la economía doméstica y sus proyecciones es notablemente pesimista.

Finalmente, el criterio de los votantes respecto a la operación militar que condujo al secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, se ha manifestado ampliamente en contra de la administración Trump. Incluso en la base republicana existen opiniones divididas al respecto.

Estas estadísticas, si bien son similares e incluso peores en algunos casos para los demócratas, reflejan la posibilidad de sumar votantes descontentos con la administración Trump para lograr una recuperación paulatina del Partido Demócrata. Esto depende de la capacidad del partido para conectar con el electorado y corregir sus estrategias, así como de renovar su comunicación política, en la que pueden obtener enseñanzas de las campañas realizadas por candidatos demócratas en las elecciones especiales de 2025 como Zohran Mamdani y revertir la correlación de fuerzas en las elecciones de medio término a realizar en noviembre del 2026.

Si bien el escenario político futuro parece incierto debido a las contradicciones internas demócratas y las fracturas en el movimiento MAGA, así como la dependencia de los republicanos de la figura de Trump y sus seguidores, la acumulación de insatisfacciones con la administración Trump -evidenciadas en las masivas protestas NoKings- y la costosa e impopular guerra en Irán probablemente serán determinantes en dichas elecciones de medio término. Aunque los demócratas ganen esa contienda, esto no se traduciría aún como solidez y cohesión partidaria.

conclusiones

Los efectos de la crisis del 2008, como expresión de las contradicciones del sistema capitalista, inciden directamente en el sistema electoral de los EE.UU. La alta polarización política, desconfianza en las instituciones, aumento de la agresividad en los discursos, desconexión entre los votantes y sus representantes, así como el desequilibrio democrático responden a elementos estructurales de este sistema.

De forma general, la situación del Partido Demócrata tras la derrota en las elecciones presidenciales está caracterizada por dichos factores, los que se insertan en una crisis de la democracia a nivel mundial con efectos notables dentro del país. Estos elementos suponen patrones de ruptura en la política tradicional en los EE.UU. y dificultan la elaboración de pronósticos y posibles escenarios electorales.

Al cierre del año 2025 y en el primer trimestre de 2026, el Partido Demócrata enfrenta retos hacia lo interno como la erosión del apoyo de sus electores tradicionales -grupos subalternos como afroamericanos y latinos estadounidenses de clase media o con menor nivel educativo-, la disputa entre las facciones dentro del partido que pugnan por el control y la proyección hacia el futuro de sus estrategias, así como la falta de liderazgo y de un discurso común que englobe las preocupaciones del electorado. Sin embargo, estos desafíos no constituyen elementos aislados de otras crisis de identidad partidaria dentro de la política estadounidense; sino que se relacionan -con sus particularidades- con otros momentos históricos.

Finalmente, existen alternativas para sortear los obstáculos que enfrenta el partido: la canalización de la insatisfacción general de los electores a través de una figura que represente una renovación del partido y la redistribución de distritos electorales para enfrentar los desequilibrios que desfavorecen a los demócratas y consolidan el poder legislativo de los republicanos.

referencias

bibliográficas

Notas

  1. Los seguidores de Trump, después de haber sido encarcelados, fueron puestos en libertad por orden ejecutiva cuando este asumió la presidencia en enero de 2025.
  2. Los estados clave, conocidos también como pendulares –o swing state– son aquellos en los cuales, debido a los estrechos márgenes por los que gana uno u otro candidato, no se puede definir previamente un claro vencedor en las elecciones.
  3. Las políticas de redistribución se enfocan en el gasto fiscal y de transferencias; a diferencia de las de “predistribución” que están dirigidas a intervenciones en el mercado laboral como el salario mínimo, los sindicatos, el proteccionismo, las políticas comerciales y el empleo público.
  4. Por ejemplo, el polémico asesinato del republicano Charlie Kirk.
  5. La manipulación de redistribución de los distritos electorales es conocida como gerrymandering en inglés y consiste en manejar a conveniencia los límites de los distritos en un territorio con el objeto de producir un efecto determinado sobre los resultados electorales.
  6. El cierre del Gobierno Federal se produjo por la falta de un acuerdo para extender los subsidios mejorados para los planes de atención médica, ante lo que los demócratas utilizaron el obstruccionismo en el Senado para impedir que se mantuviera abierto el gobierno.
  7. La Universidad de Quinnipiac realiza encuestas nacionales y estatales independientes y no partidistas sobre política y temas relacionados desde 1994.
  8. Los líderes del Congreso son Mike Johnson -Presidente de la Cámara- y John Thune -líder de la mayoría del Senado-.