Recibido: 6 de septiembre de 2025

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Aprobado: 21 de septiembre de 2025

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Cómo citar (APA, séptima edición):

Fabié Rodríguez, D.A. (2026). El papel de Türkiye como mediador en el conflicto ruso-ucraniano (2022-2025). Revista Científica Universitaria Ad Hoc. 7 (1), 45-54.

introducción

La escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania a partir de febrero de 2022, ha modificado profundamente el sistema internacional, reconfigurando alianzas militares1 y provocando cambios en los patrones de mediación diplomática. En ese contexto, Türkiye ha adquirido una proyección singular a través de una política exterior que combina su pertenencia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y sus fuertes vínculos de cooperación y alineamiento con Occidente con relaciones estratégicas con Rusia en ámbitos como la energía, la defensa y el comercio.

Desde su ingreso a la OTAN en 1952, Türkiye ha sido un aliado clave dentro de la arquitectura de seguridad euroatlántica. Su posición geográfica, en la intersección de Europa, Asia y Medio Oriente, le otorga un valor estratégico singular, especialmente como frontera suroriental de la Alianza. Históricamente, la nación euroasiática ha desempeñado un papel activo en diversas operaciones, tanto en el marco de su política de contención frente a la Unión Soviética durante la Guerra Fría como en misiones recientes de seguridad cooperativa.

No obstante, en las últimas dos décadas, la política exterior turca ha experimentado un giro hacia una mayor autonomía estratégica, expresada en una diplomacia más pragmática y centrada en sus intereses regionales inmediatos (Villalón, 2025). Esta tendencia se ha reflejado en la evolución de las relaciones bilaterales entre Türkiye y Rusia, particularmente desde principios del siglo XXI. A pesar de los desacuerdos estructurales en conflictos como Siria o Libia, ambos países han mantenido un vínculo basado en el pragmatismo y la complementariedad, especialmente en los ámbitos energético, comercial y militar.

El presente trabajo tiene como objetivo analizar el papel desempeñado por Türkiye como mediador en el conflicto ruso-ucraniano. Ello permite comprender los intereses estratégicos turcos, las potencialidades de su política exterior y la capacidad de esta nación para consolidarse como actor relevante en el sistema internacional.

desarrollo

En el marco de su política exterior de autonomía estratégica, Türkiye ha buscado reforzar su papel como potencia regional mediante la diversificación de alianzas. La relación con Rusia constituye uno de los ejemplos más claros de esta política de equilibrio. Ankara ha optado por preservar canales de cooperación con Moscú en sectores estratégicos como la energía, el comercio y la defensa. Este acercamiento responde tanto a necesidades económicas inmediatas como a la voluntad de consolidar un margen de maniobra independiente frente a sus aliados occidentales.

Rusia se ha consolidado como uno de los principales socios económicos de Türkiye, siendo proveedor fundamental de gas natural. Asimismo, la adquisición por parte de Ankara del sistema de defensa antimisiles ruso S-400 en 2019 supuso un punto de inflexión, generando tensiones con Estados Unidos (EE.UU.) y con otros miembros de la OTAN, al tiempo que reforzaba los vínculos con Moscú (Tiwari, 2024). Con respecto a esta relación entre Rusia y Türkiye, Omer Ozkizilcik, miembro no residente del Atlantic Council, dijo : “Ambas partes han aprendido a compartimentar sus diferencias. (…) Más recientemente, cuando las fuerzas respaldadas por Turquía derrocaron al régimen de Asad, Erdogan llamó a Putin en su cumpleaños para felicitarlo” (como se citó en Al Jazeera, 2025).

Este doble juego estratégico ha dotado a Türkiye de una posición ambivalente pero privilegiada en el contexto del conflicto ruso-ucraniano. Mientras que la mayoría de los miembros de la Alianza han adoptado una postura claramente confrontativa hacia Moscú, Türkiye ha optado por mantener canales de comunicación abiertos con ambas partes, permitiéndose así presentarse como un mediador creíble y con capacidad de interlocución. Esta ubicación geopolítica intermedia constituye uno de los pilares fundamentales de su política exterior actual y explica, en gran medida, su voluntad de desempeñar un papel activo en la resolución del conflicto.

A diferencia de la mayoría de los Estados miembros de la OTAN y de la Unión Europea (UE), Ankara optó por mantener una posición intermedia, sin alinearse de manera automática con ninguno de los dos bandos en disputa, postura que no debe interpretarse como neutralidad pasiva, sino como parte de una estrategia orientada a preservar la capacidad de mediación y defender sus propios intereses nacionales.

En los primeros momentos del conflicto, Türkiye condenó la invasión rusa de Ucrania como una violación del derecho internacional y reafirmó su compromiso con la soberanía e integridad territorial ucraniana, incluido el estatus de Crimea2 , donde residen cerca de 300 mil tártaros, una minoría musulmana (Villalón, 2025). Sin embargo, evitó sumarse al paquete de sanciones económicas occidentales, y mantuvo abiertas sus relaciones comerciales y diplomáticas con Rusia. Esta actitud permitió que Türkiye se posicionara como uno de los pocos actores internacionales con acceso legítimo y simultáneo a Kiev y Moscú.

La gestión del espacio aéreo y marítimo también revela la flexibilidad de su postura. Ankara aplicó la Convención de Montreux3 para restringir el acceso de buques de guerra al mar Negro, pero sin bloquear por completo la presencia naval rusa en la región (Riboua, 2025). Al mismo tiempo, continuó proporcionando asistencia a Ucrania, incluyendo el suministro de drones Bayraktar TB2, que desempeñaron un papel relevante en los primeros meses del conflicto, aunque dicha cooperación fue manejada con discreción por el Estado turco (Swissinfo, 2024). A medida que la guerra se prolongó, Türkiye intensificó sus esfuerzos diplomáticos para aportar una resolución al conflicto. La mediación turca ha estado marcada por una serie de iniciativas diplomáticas concretas con impacto significativo en la gestión de la guerra.

Uno de los momentos más relevantes fue la organización del encuentro bilateral ruso y ucraniano apenas semanas después del inicio de la invasión. Durante el Foro de Diplomacia de Antalya celebrado el 10 de marzo de 2022, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y su homólogo ucraniano, Dmytro Kuleba, se reunieron bajo el auspicio del Gobierno turco. Fue el primer contacto de alto nivel desde el inicio de la guerra a gran escala, aunque no produjo avances sustanciales (Ministerio de Asuntos Exteriores de Türkiye, 2022).

Türkiye asumió la mediación en el Acuerdo de Granos del mar Negro, firmado en julio de 2022 junto con Rusia, Ucrania y las Naciones Unidas. Este acuerdo permitió reanudar las exportaciones de cereal ucraniano a través de puertos bloqueados por el conflicto, con implicaciones directas en la seguridad alimentaria de países del Sur Global, particularmente en África y Medio Oriente.

Ankara desempeñó un papel esencial no solo en la facilitación del acuerdo, sino también en su implementación y supervisión a través del Centro de Coordinación Conjunta establecido en Estambul. Aunque el acuerdo fue interrumpido por Moscú, su firma representó un hito de la actividad diplomática turca en medio del conflicto de alta intensidad (Atalan, 2024).

Entre el 15 y 16 de mayo de 2025, Türkiye albergó las primeras negociaciones bilaterales directas entre Rusia y Ucrania desde 2022, realizadas en el Palacio Dolmabahçe de Estambul. La delegación ucraniana estuvo encabezada por el ministro de Defensa Rustem Umerov, mientras que Rusia fue representada por el asesor presidencial Vladimir Medinsky y otros altos mandos militares y diplomáticos.

Se acordó el intercambio humanitario de mil prisioneros de guerra por cada lado y el retorno de cuerpos de soldados fallecidos, incluida la entrega de mil cuerpos ucranianos en una fase posterior (BBC, 2025). Sin embargo, no se alcanzó consenso sobre un alto el fuego; ambas partes acordaron presentar propuestas escritas sobre el posible cese de hostilidades, sin progreso hacia un acuerdo político.

La segunda ronda de negociaciones entre Ucrania y Rusia, también acogida por Estambul, se celebró el día 2 de junio de 2025. El encuentro, que duró aproximadamente una hora, finalizó sin un acuerdo de alto al fuego puesto que Moscú exigió la retirada de las tropas ucranianas de las cuatro regiones liberadas, como condición para alcanzar una tregua.

Adicionalmente, para el fin definitivo del conflicto, el Kremlin exigió que Ucrania reconozca la anexión de Crimea y que renuncie al ingreso en la OTAN (TeleSurTV, 2025). No obstante, el encuentro culminó con un acuerdo para intercambio de prisioneros que incluyó a los heridos y aquellos entre 18 a 25 años de edad (Pérez y Rey, 2025).

La tercera ronda de negociaciones entre Moscú y Kiev se celebró el pasado 23 de julio en la ciudad de Estambul, como las anteriores. La reunión de ambas delegaciones duró solo 40 minutos y ambas acordaron intercambiar 1200 prisioneros de guerra cada una. La delegación rusa reiteró su voluntad de diálogo político y mantuvo las condiciones para cese al fuego y paz de los encuentros anteriores. Por su parte, la delegación ucraniana instó a su contraparte a establecer una reunión de alto nivel entre Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky. La parte rusa propuso establecer tres grupos de trabajo con Ucrania para abordar asuntos políticos, humanitarios y militares (Xinhua, 2025).

Además de encuentros diplomáticos, Türkiye también ha protagonizado operaciones de intercambio de prisioneros de guerra, en coordinación con organizaciones internacionales, lo cual refuerza su papel humanitario y le permite presentarse como actor comprometido con el derecho internacional (Rivero y Pérez, 2025). Estas acciones, si bien discretas en su cobertura mediática, son fundamentales para sostener mínimas condiciones de confianza entre los beligerantes y alimentar perspectivas de desescalada futura. Ziya Meral, del Royal United Services Institute (RUSI), expresó:

Turquía tiene posibilidades de ganar diplomáticamente, independientemente del rumbo de las conversaciones. Esto cumple el deseo de Ankara de ser un negociador y un actor clave en los acontecimientos regionales. El hecho de que Ankara esté en condiciones de interactuar tanto con Estados Unidos y Rusia como con Ucrania es sin duda un éxito diplomático (como se citó en Al Jazeera, 2025).

La decisión de Türkiye de adoptar un papel activo como mediador en el conflicto entre Rusia y Ucrania obedece a una serie de motivaciones que reflejan su ambición de consolidarse como potencia regional y actor relevante en el sistema internacional. Esta orientación responde a un diseño de política exterior cada vez más autónomo, en el cual la mediación se convierte en un instrumento de poder para ampliar su influencia y preservar sus intereses en un entorno de alta conflictividad. Omer Ozkizilcik, mencionado arriba, dijo al respecto:

Hay muchas razones por las que Turquía acoge las conversaciones. Antes, los estados neutrales como Suiza, sin ningún interés en el conflicto, mediaban. Ahora, bajo un nuevo modelo, Turquía negocia con éxito en conflictos donde sí tiene intereses diplomáticos, económicos y geopolíticos. Es un nuevo modelo turco que está haciendo que el país surja como una potencia diplomática regional (Al Jazeera citando a Ozkizilcik, 2025).

En primer lugar, desde el plano geopolítico, la mediación turca no puede entenderse como una mera táctica coyuntural, sino como la expresión de una reconfiguración profunda del rol que Ankara aspira a desempeñar en el sistema internacional. Al conservar relaciones funcionales, aunque tensas y selectivas, tanto con Moscú como con Kiev, Türkiye no solo busca posicionarse como actor bisagra entre Oriente y Occidente, sino como una potencia autónoma, capaz de articular su propia agenda de seguridad, economía y legitimidad normativa.

Esta aspiración responde directamente a su progresivo ascenso como economía emergente y potencia media con capacidades globales. Desde principios del siglo XXI, Türkiye ha consolidado una base industrial diversificada, una sofisticada industria de defensa, visible en exportaciones de drones y armamento pesado, y una proyección diplomática que la ha llevado a operar en escenarios tan diversos como Siria, Libia, el Cáucaso y el Cuerno de África. Este crecimiento material ha dotado al Estado turco de un margen de maniobra estratégico sin precedentes desde la caída del Imperio otomano, permitiéndole rechazar la lógica binaria de alineamiento y reivindicar una política exterior de autonomía, donde la cooperación es pragmática, pero la soberanía no es negociable.

Este impulso económico estructural se ve reforzado por el auge del neootomanismo como marco discursivo y programático del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Esta transformación ideológica, lejos de ser un mero recurso retórico nostálgico, ha mostrado que funciona como una ideología de Estado que redefine la identidad nacional turca, sustituyendo la narrativa kemalista de ruptura con el pasado islámico y otomano por una concepción de Türkiye como heredera legítima de una tradición imperial multiétnica y diplomática.

Bajo esta lógica, los antiguos territorios otomanos, desde los Balcanes hasta el Levante, pasando por el Norte de África y el Cáucaso, no son simples vecinos, sino una zona de “responsabilidad histórica”. Paralelamente, la afinidad lingüística y étnica con los pueblos túrquicos de Asia Central se ha convertido en un vector que busca consolidar una red de cooperación económica, energética y de seguridad. Esta ambición, sin embargo, entra en fricción directa con los intereses rusos, que históricamente han considerado a Asia Central como su patio trasero, y cuyo control es clave para la proyección de Moscú como potencia euroasiática. Así, la mediación turca en Ucrania no solo busca estabilidad inmediata, sino también abrir espacios de influencia en una región disputada, en la que Ankara aspira a actuar como contrapeso con respecto a Rusia.

Al mismo tiempo, la reorientación exterior de Türkiye es inseparable de sus tensiones acumuladas con Occidente, resultado de un proceso histórico de distanciamiento que combina factores ideológicos, políticos y de identidad. El giro iliberal del régimen de Erdogan ha profundizado el déficit de legitimidad democrática percibido por la UE y Washington.

Más allá de las críticas normativas, es crucial destacar que la exclusión estructural de Türkiye del proyecto europeo ha sido un factor decisivo en esta reconfiguración. A pesar de haber iniciado las negociaciones de adhesión y haber recibido el estatus de candidato en 1999, el proceso se ha estancado desde mediados de la década de 2000, con cada vez más Estados miembros de la UE expresando su oposición abierta a la incorporación de un país de mayoría musulmana. Este diagnóstico ha alimentado una narrativa de soberanía como resistencia, en la que la política exterior agresiva y el discurso anti-hegemónico sirven tanto para desviar la atención de los problemas internos como para movilizar un nacionalismo conservador que ve en el liderazgo de Erdogan la defensa frente a una conspiración exterior.

Adicionalmente, existen consideraciones de seguridad nacional y estabilidad regional que impulsan al desarrollo de la mediación. Türkiye comparte frontera marítima con Rusia y Ucrania en el mar Negro, por lo que la prolongación del conflicto supone un riesgo directo para sus intereses estratégicos. La desestabilización de esta región afecta a rutas comerciales, infraestructuras energéticas y equilibrios militares, además de incrementar la presión migratoria y los riesgos de confrontación naval (Riboua, 2025).

Asimismo, Türkiye mantiene un volumen comercial considerable con ambas partes4, especialmente en sectores sensibles como la energía, los alimentos y el turismo. Rusia es uno de sus principales proveedores de gas natural y turistas, y un socio en inversiones estratégicas como la planta nuclear de Akkuyu (Gobierno de Turkiye, s.f). En adición, el proyecto TurkStream, un gasoducto que conecta directamente Rusia con Türkiye a través del Mar Negro, existe un Consejo Empresarial Rusia-Türkiye y una Comisión Intergubernamental Mixta que coordinan la cooperación comercial, en la que participan más de 100 empresas turcas y 36 regiones rusas en proyectos conjuntos (Rosoboronexport, s.f).

Ucrania, por su parte, es un actor clave en el suministro de cereales y productos agrícolas. La interrupción de estas cadenas de suministro afectaría directamente la economía turca, ya de por sí tensionada por una prolongada crisis inflacionaria. En este contexto, la mediación se convierte en una forma de garantizar la estabilidad de los flujos económicos y de mostrar a los mercados internacionales la capacidad de Ankara para gestionar crisis de alto nivel.

Debe considerarse una dimensión simbólica y de política interna, en la que el presidente Recep Tayyip Erdogan ha utilizado la mediación como un recurso discursivo de legitimación, tanto en el plano internacional como ante su electorado nacional. La imagen de líder global que busca soluciones donde otros promueven confrontaciones es coherente con su narrativa de una Türkiye fuerte, soberana e influyente. Esta imagen se ve estimulada por los preceptos de unión del “mundo otomano” que ha caracterizado el discurso nacionalista del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco) de Erdogan.

Steven Horrell, miembro del Centro de Análisis de Políticas Europeas (ACEP, por sus siglas en inglés), explicó: “Turquía se considera no solo un líder regional, sino un verdadero líder a nivel mundial. Se beneficiarán en sus relaciones bilaterales con Rusia y Ucrania si contribuyen a la consecución de los objetivos de paz (Horrel, como se citó en Al Jazeera, 2025).”

Türkiye aspira a consolidarse como un actor global autónomo pero su mediación también interactúa con la posición y expectativas de EE.UU. Esta última reconoce que la nación turca puede facilitar un punto de contacto con Rusia cuando otros actores occidentales están congelados políticamente debido a las sanciones. No obstante, desde Washington, Türkiye es vista más como facilitador que mediador pleno, con capacidad principalmente para abrir espacios de diálogo, pero sin asumir responsabilidad real en negociar acuerdos políticos finales. EE.UU. ha insistido repetidamente en que resultados significativos dependerán de negociaciones de alto nivel, idealmente entre los presidentes Trump y Putin o por lo menos delegaciones con autoridad política plena (Pérez y Rey, 2025).

conclusiones

La actuación de Türkiye como mediador en el conflicto entre Rusia y Ucrania refleja una táctica deliberada de afirmación internacional, orientada a reforzar su autonomía estratégica, preservar sus intereses vitales y consolidar su posición como actor intermedio en el nuevo orden en transición. Su política exterior ha operado desde una lógica pragmática, capaz de mantener vínculos simultáneos con Moscú y Kiev, lo que le ha permitido desempeñar un papel operativo allí donde otros actores han sido políticamente desactivados.

Los hechos analizados revelan que la mediación turca, aunque limitada en sus resultados políticos, ha generado impactos concretos en la gestión del conflicto. La organización de negociaciones bilaterales, la participación en el Acuerdo de Granos del Mar Negro y la coordinación de intercambios de prisioneros demuestran una capacidad de intervención flexible y efectiva, fundamentada en una diplomacia de amplio espectro.

Esta ha situado a Ankara en una posición ambivalente pero funcional, capaz de mantener interlocución con ambos beligerantes. El papel que ha desempeñado en iniciativas como el Acuerdo de Granos del Mar Negro, la facilitación de encuentros diplomáticos de alto nivel y la coordinación de intercambios humanitarios revela una mediación no tradicional, guiada por el pragmatismo y orientada a preservar intereses nacionales, estabilidad regional y autonomía estratégica.

Este modelo de mediación funcional, que combina posicionamiento geoestratégico y proyección simbólica, permite a Türkiye fortalecer su influencia sin quebrar sus compromisos formales con alianzas como la OTAN. Aunque no ha logrado avances sustantivos hacia un alto al fuego, su accionar ha contribuido a mantener canales abiertos y preservar ciertas condiciones mínimas de interlocución. En un escenario internacional signado por la fragmentación y la rivalidad sistémica, Türkiye representa un ejemplo de mediación adaptativa, caracterizada por el equilibrio entre intereses nacionales y ambición global.

referencias

BIBLIOGRÁFICAS

notas

  1. En este sentido, pueden mencionarse las adhesiones de Suecia y Finlandia a la OTAN en 2024 y los intentos de rearme en el marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva por el gobierno ruso (Salut, 2024).
  2. En el año 2014, tras la realización del Referéndum sobre el estatus político de Crimea, la República Autónoma de Crimea y la ciudad de Sebastopol se anexaron a la Federación Rusa como sujetos federales. El gobierno ucraniano junto a otros miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declararon ilegítima dicha acción como una franca violación de los principios del derecho internacional.
  3. Acuerdo internacional firmado en 1936, por el que Reino Unido transfirió a Türkiye la soberanía sobre los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, a la vez que regula el tránsito de buques de guerra de otros Estados a través de ellos.
  4. Según Workman (2024), Rusia constituyó el noveno socio comercial de mayor importancia para Türkiye en 2024, con un monto aproximado de 8.560 millones de dólares en intercambios comerciales.

internacional/2025/05/16/6825ff21e9cf4ac1748b45a0.html

corbetas/87768540#:~:text=Baykar%2C%20la%20empresa%20turca%20que,terminar%20las%20obras%20este%20a%C3%B1o.

Ucrania y Rusia acuerdan un gran intercambio de prisioneros en su primera negociación directa en más de tres años. (16 de mayo de 2025). BBC. https://www.bbc.com/mundo/articles/cx2jp2g7ewdo

Villalón, L. (16 de mayo de 2025). La ‘pax turca’: Erdogan emerge de nuevo como mediador clave en la guerra de Ucrania. El Mundo. https://www.elmundo.es/

NOTAS

nternacional/2025/05/16/6825ff21e9cf4ac1748b45a0.html

Workman, D. (2024). Principales socios comerciales de Turquía. World Top Exports https://www.worldstopexports.com/turkeys-top-import-partners/

2do Foro Diplomático de Antalya, 11-13 de marzo de 2022. (13 de marzo de 2022). Ministerio de Asuntos Exteriores de Turkiye. https://www.mfa.gov.tr/ikinci-antalya-diplomasi-forumu--11-13-mart-2022.es.mfa

NOTAS

Los minerales críticos son, aunque escasos, de vital importancia económica y fundamentales para la tecnología moderna. Algunos de estos minerales son: litio, cobalto, níquel, cobre y las denominadas tierras raras. Los minerales críticos han tomado el centro de atención en la batalla global por las materias primas esenciales en el desarrollo tecnológico, llegándose a considerar el oro del siglo XXl (Marcó del Pont, 2025).

El término “acaparamiento verde” o “green grabbing” se refiere a la apropiación de tierras y recursos naturales bajo justificaciones ambientalistas. Frecuentemente se asocia al desarrollo sostenible y la conservación medioambiental, pero puede traer consigo la expropiación y exclusión de asentamientos locales (Pohl Schnake, 2019).

La transición energética es el conjunto de cambios en los modelos de producción, distribución y consumo energético para promover el uso de energías limpias y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El “capitalismo verde” pretende ser una estrategia para enfrentar la crisis ecológica. Mercantiliza la naturaleza, la sostenibilidad, y legitima nuevas formas de extractivismo, reproduciendo los mismos patrones capitalistas bajo una apariencia ecologista (Nadal, 2024).

El “Green New Deal” (Nuevo Pacto Verde) es un conjunto de propuestas políticas en EE. UU. que busca descarbonizar la economía estadounidense en 10 años, garantizando empleo, justicia social y sostenibilidad. Está inspirado en el “New Deal” de Roosevelt como solución a la Crisis del 29 (Congreso de Estados Unidos, 2019).

El “European Green Deal” (Pacto Verde Europeo) es una estrategia lanzada por la UE con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050 mediante una transformación económica hacia un modelo sostenible y competitivo (Unión Europea, 2019).

La medida de la vinculación de los países africanos en estas primeras etapas de la cadena de valor está dada por la fuerte presencia de tecnologías y empresas extranjeras en el continente.

El autor hace uso de “procesamiento avanzado”, ya que en muchos casos las mismas empresas extranjeras en África son las que comienzan con el procesamiento primario (trituración, molienda, entre otros).

La protección ambiental para el Corredor de Lobito se traza a partir de una mejor implementación de las tecnologías y recursos para la construcción de este proyecto, donde se cumpla con los “más altos estándares internacionales” (Departamento de Estado de Estados Unidos, 2024).

GudynasNuevoExtractivismo10Tesis09x2.pdf

notas

En su artículo “Social Forces, States and World Orders: Beyond International Relations Theory”, Robert W. Cox (1981) propone entender el desarrollo de los procesos globales mediante el concepto de estructura histórica, la cual está constituida por la interacción de las capacidades materiales, las ideas y las instituciones. De ellas emanan los distintos órdenes internacionales que, a su vez, sitúan, jerarquizan y definen los intereses y márgenes de posibilidad de los diferentes actores sociales. Cox utiliza este enfoque para criticar las teorías tradicionales de las Relaciones Internacionales, argumentando que estas naturalizan las estructuras existentes, en lugar de reconocerlas como construcciones históricas sujetas a cambios.

La crisis de 1890, también conocida como pánico de 1890, constituyó una profunda depresión que derivó en una crisis económica y financiera que afectó a Argentina durante la presidencia de Miguel Juárez Celman.

Se conoce como “Década Infame” al período entre 1930 y 1943 en Argentina, caracterizado por el fraude electoral, la corrupción política y una creciente dependencia económica del Reino Unido tras el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen.

La Constitución de 1853 tomó como modelo la Constitución de Estados Unidos que establecieron los padres fundadores, inspirada en los principios del liberalismo clásico y la doctrina política del federalismo. Estableció un sistema republicano, con división de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Esta Carta Magna legitimaba un orden constitucional en función de los intereses de la oligarquía terrateniente agroexportadora.

La dictadura militar argentina utilizó la guerra de Malvinas en 1982 como una estrategia para desviar la atención de su creciente pérdida de legitimidad, la crisis económica y el descontento social. El régimen buscó generar un sentimiento de unidad nacional y reforzar su control a través del patriotismo, pero la derrota frente al Reino Unido aceleró su desgaste y contribuyó a su caída, dando paso a la transición democrática.

Para profundizar más sobre los vínculos entre los “think tanks”, las ONG y la dictadura de 1976, consultar Fuchs, J., y Vélez, J. C. (2007). Argentina de rodillas. Terrorismo económico de Martínez de Hoz a Cavallo. Editorial de Ciencias Sociales.

El kirchnerismo es un movimiento político argentino surgido en 2003 con la presidencia de Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández de Kirchner. Se enmarca dentro del peronismo y se caracteriza por un fuerte rol del Estado en la economía, políticas de inclusión social, confrontación con sectores de poder y un discurso basado en la defensa de la soberanía nacional y los derechos humanos. Ha influido de manera significativa en la política argentina del siglo XXI, generando tanto un respaldo considerable como una fuerte oposición.

La ideología liberal-libertaria combina elementos del liberalismo clásico y el libertarismo. Dentro de este marco, el anarcocapitalismo es una corriente radical que propone la eliminación total del Estado, argumentando que todas las funciones gubernamentales pueden ser reemplazadas por acuerdos voluntarios y mercados privados. Sus defensores sostienen que la propiedad privada y el libre comercio garantizan el orden social sin necesidad de una autoridad centralizada.

El término woke se refiere originalmente a estar “despierto” o consciente de las injusticias sociales, especialmente en temas de racismo y discriminación. Con el tiempo, su significado se ha ampliado para incluir diversas causas progresistas, aunque en algunos contextos se usa de manera peyorativa para criticar posturas percibidas como excesivamente políticamente correctas. [ La protección ambiental para el Corredor de Lobito se traza a partir de una mejor implementación de las tecnologías y recursos para la construcción de este proyecto, donde se cumpla con los “más altos estándares internacionales” (Departamento de Estado de Estados Unidos, 2024).][ La protección ambiental para el Corredor de Lobito se traza a partir de una mejor implementación de las tecnologías y recursos para la construcción de este proyecto, donde se cumpla con los “más altos estándares internacionales” (Departamento de Estado de Estados Unidos, 2024).]

resumen

En el actual entorno internacional, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha permitido que Türkiye emerja como un actor singular, pues su potencial y prestigio a nivel regional e internacional le han permitido convertirse en un mediador efectivo entre ambos contendientes. En este sentido, su pertenencia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, combinada con relaciones estratégicas sostenidas con Rusia, le ha conferido una capacidad de interlocución única que ha sido instrumentada en el desarrollo de iniciativas diplomáticas concretas. La mediación ejercida por Ankara no responde a principios de neutralidad, sino a una lógica de autonomía estratégica, donde se articulan su proyección como potencia regional y la defensa de intereses económicos y geopolíticos. El análisis del desempeño turco permite identificar una diplomacia que ha favorecido contactos de alto nivel, acuerdos humanitarios e iniciativas relevantes como el Acuerdo de Granos del Mar Negro, en un contexto de creciente parálisis de los mecanismos multilaterales tradicionales. Esta capacidad de mediación limitada pero efectiva posiciona a Türkiye como un actor de creciente relevancia en el escenario internacional, con un modelo de política exterior basado en la flexibilidad táctica y la maximización de beneficios en contextos de alta conflictividad.

Palabras Clave: : Türkiye, mediación, conflicto ruso-ucraniano, negociaciones, diplomacia

ABSTRACT

In the current international environment, the conflict between Russia and Ukraine has allowed Türkiye to emerge as a unique actor, as its potential and prestige at the regional and international levels have enabled it to become an effective mediator between the two contenders. In this regard, its membership in the North Atlantic Treaty Organization, combined with sustained strategic relations with Russia, has given it a unique capacity for dialogue that has been instrumental in the development of concrete diplomatic initiatives. Ankara’s mediation is not based on principles of neutrality, but rather on a logic of strategic autonomy, which articulates its projection as a regional power and the defense of economic and geopolitical interests. An analysis of Turkey’s performance reveals a diplomacy that has favored high-level contacts, humanitarian agreements, and relevant initiatives such as the Black Sea Grain Agreement, in a context of growing paralysis of traditional multilateral mechanisms. This limited but effective mediation capacity positions Türkiye as an increasingly relevant actor on the international stage, with a foreign policy model based on tactical flexibility and the maximization of benefits in highly conflictive contexts.

Keywords: Türkiye, mediation, Russian-Ukrainian conflict, negotiations, diplomacy

Translated with DeepL.com (free version) the continent’s subordination in the global economy and worsening local socioeconomic precarity, thus characterizing the phenomenon more as green grabbing than as genuine development.

Keywords: Africa, extractivism, green capitalism, green grabbing, sustainable mining.