Recibido: 20 de noviembre 2025
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Aprobado: 7 de diciembre 2025
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Cómo citar (APA, séptima edición):
Jiménez Sánchez, C.L y Díaz Oyarzabal, J.E. (2026). Las relaciones bilaterales entre Israel y Argentina durante la presidencia de Javier Milei (2023-2025). Revista Científica Universitaria Ad Hoc 7 (1), 20-30.
introducción
Las relaciones bilaterales entre Israel y Argentina se han caracterizado, históricamente, por una interacción entre afinidades y tensiones. Desde 1949, cuando Argentina fue el primer país latinoamericano en establecer una misión diplomática ante el Estado sionista, la conexión se ha basado en vínculos económicos y la presencia significativa de la comunidad judía argentina.
No obstante, esta relación ha sido también escenario de episodios críticos, como la crisis diplomática derivada del caso Eichmann1, los atentados terroristas contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 19922 y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 19943. A pesar de estos acontecimientos, se han registrado importantes intercambios políticos de alto nivel, incluyendo visitas presidenciales y de primeros ministros4 que subrayan la importancia mutua en la agenda diplomática de ambas naciones.
Tradicionalmente, la política exterior argentina hacia Israel ha tenido una equidistancia pragmática que ha buscado equilibrar intereses diversos. Sin embargo, la administración actual, liderada por el presidente Javier Milei y la coalición La Libertad Avanza (LLA), ha marcado un giro político sin precedentes. La declarada postura de alineamiento total con potencias occidentales y la manifiesta preferencia por la cooperación con el Estado sionista han redefinido esta dinámica, lo que ha inaugurado una fase cualitativamente distinta en las relaciones bilaterales.
En este contexto, el presente artículo se propone analizar los principales avances en las relaciones bilaterales entre Argentina e Israel durante la presidencia de Javier Milei (2023-2025). Para ello, se examinarán las principales iniciativas adoptadas con el gobierno de Benjamin Netanyahu en diversas aéreas de cooperación.
desarrollo
La campaña electoral de Milei anticipaba una reconfiguración significativa de la política exterior argentina. Durante este periodo, Milei anunció reiteradamente la preferencia por el alineamiento con Israel, así como con otros gobiernos cuya ideología coincidiera con su concepción neoliberal de la economía, la sociedad y el Estado. Esta inclinación también fue evidente por sus diversas apariciones públicas portando banderas israelíes o símbolos judíos, lo cual cristalizó su postura pro-Israel. Dicha predilección es aun más notable si se considera su práctica de la fe judía, a pesar de su formación católica (La Nación, 2023).
Las declaraciones y el marcado posicionamiento político en favor de Israel evidenciaron un distanciamiento respecto a la postura de la contraparte política de Milei, representada por Sergio Massa, candidato peronista, y Alberto Fernández, el entonces presidente. A pesar de la condena unánime de estas tres figuras políticas al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, los representantes del sector progresista argentino modularon su posición para criticar la respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). En contraste, Milei mantuvo su respaldo al llamado “derecho israelí a la autodefensa” y a la “lucha contra el terrorismo”, con lo que consolidó su diferenciación diplomática.
Esta postura ideológica, si bien condicionó el apoyo de actores clave dentro de los Estados Unidos e Israel y de influyentes empresarios judeo-argentinos como Eduardo Elsztain5 y Axel Wahnish6, también generó descontento entre un amplio sector ortodoxo de intelectuales, quienes se opusieron a esta manipulación política del judaísmo (Calatrava y Debre, 2024). No obstante, estas objeciones tuvieron un impacto limitado en el transcurso de la campaña, y la comunidad judeo-argentina manifestó un apoyo mayoritario a la candidatura de Milei.
La elección de Milei como presidente representó una disrupción ideológica caracterizada por un acentuado modelo económico neoliberal, una retórica antiestatista y un giro hacia el hiperoccidentalismo7 en política exterior. Esta orientación ha sido descrita por diversas fuentes literarias como un quiebre respecto a la política tradicional argentina de equidistancia. Tal posicionamiento ha determinado la formulación de una agenda exterior que privilegia los vínculos con Israel, declarado como socio estratégico por razones políticas, ideológicas y económicas.
Una vez asumido el mandato, una de las primeras acciones diplomáticas del presidente argentino fue una visita oficial a Israel. En este contexto, Milei reiteró su apoyo incondicional a Israel frente al terrorismo y anunció su intención de trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén. Es válido resaltar que el Estado sionista considera Jerusalén como su capital, mientras que la Autoridad Nacional Palestina reclama la parte oriental de la ciudad como sede de la capitalidad de un futuro Estado palestino.
En el ámbito de la política exterior multilateral, un hito significativo en el alineamiento con Israel fue el retiro del reconocimiento argentino al Estado de Palestina, manifestado a través de su voto en contra de la membresía plena de Palestina en la Asamblea General de Naciones Unidas en mayo de 2024 (Calatrava y Debre, 2024). La decisión del gobierno de Milei representó un quiebre en la tradición diplomática argentina, que históricamente respaldó el reclamo palestino de un Estado propio. Sin embargo, este evento se inscribe en un patrón más amplio de modificar posiciones históricas con el propósito de implementar una agenda de política exterior particular.
Se estima que Argentina tiene la comunidad judía más extensa de Suramérica y una de las mayores fuera de Israel (Smink, 2024). Esto parecería irrelevante teniendo en cuenta que la comunidad judía de Israel cuenta con aproximadamente 200 mil miembros (Abramzon, 2018), apenas el 0.4% de la población del país. Sin embargo, la cooperación económica entre Argentina e Israel reporta un importante flujo de ingresos (unos 500 millones de dólares en comercio entre 2021 y 2023), donde la exportación de carnes y otros productos primarios argentinos se retroalimenta en la importación de tecnologías, armamento y servicios especializados israelíes (Ámbito, 2024).
Asimismo, miembros influyentes de la comunidad judía han consolidado su presencia en los círculos de poder político de la nación suramericana, además de poseer extensas propiedades territoriales y empresas que refuerzan su capacidad financiera y su participación en el patrocinio de candidatos políticos. Figuras como Eduardo Elsztain han desarrollado extensos contactos en la administración pública, como los establecidos con Luis Caputo8 y Juan José Aranguren9, relaciones que le han permitido afianzar su influencia sobre amplios sectores de la economía argentina (Polischuk, 2024).
Esta dinámica demuestra la incidencia del sector judío en la política argentina, lo cual ha favorecido el acercamiento sin precedentes de Milei hacia Israel. Un proceso similar de expansión de influencia se produjo bajo el gobierno de Carlos Menem en la década de 1990, cuando se registró un notable incremento de la participación de los capitales judíos en la economía nacional. El contexto actual muestra una tendencia similar, e incluso ascendente, con la adquisición de tierras destinadas al cultivo y al pastoreo, así como en la apropiación de industrias clave por parte de actores relacionados al sionismo, en el marco de una estrategia que es promovida activamente por el Estado argentino.
Paralelamente a la presencia de los intereses de la comunidad judía en la economía argentina, la relación comercial entre Argentina e Israel ha experimentado un salto cuantitativo bajo el gobierno de Milei. En 2023, las exportaciones argentinas hacia Israel alcanzaron aproximadamente los 393 millones de dólares, concentradas principalmente en la carne bovina congelada y productos agropecuarios, y se estima un aumento hasta los 438,9 millones de dólares para 2024 (Observatory of Economic Complexity [OEC], 2025; Centro de Economía Internacional [CEI], 2025). Estos flujos, analizados en el contexto de la crisis económica argentina, explican el interés de una agenda económica en las relaciones bilaterales.
En el ámbito interno y a pesar de la estricta política de la administración Milei a los gastos públicos, en junio de 2025 se implementó una reglamentación de un Convenio con Israel para otorgar beneficios de seguridad social a ciudadanos israelíes residentes en Argentina (La Marejada, 2025). Un análisis de sus disposiciones revela que las prerrogativas concedidas a los ciudadanos israelíes no encuentran equivalencia en los derechos y beneficios que los ciudadanos argentinos gozan en Israel. Esta falta de reciprocidad es un punto clave para entender la naturaleza asimétrica de los acuerdos bilaterales.
El Estado sionista es reconocido como una potencia mundial en tecnología agrícola y gestión de agua en condiciones de sequía y desérticas. Dada la crisis económica y productiva de Argentina, existe un interés gubernamental concreto en la importación de productos, así como de know-how y soluciones tecnológicas israelíes para mejorar la productividad del sector agropecuario argentino, especialmente en zonas con estrés hídrico. Aunque el memorándum hace referencia a los proyectos hídricos conjuntos, la trascendencia de esta dimensión representa una línea de cooperación económica estratégica cuya profundización debería ser más exhaustiva.
Además, se están promoviendo acuerdos de cooperación entre universidades argentinas y el ecosistema de innovación israelí, así como programas para conectar el sector de startups de Tel Aviv con emprendedores argentinos. Esta estrategia no solo fortalece la posición de Israel como socio comercial, sino también como un modelo de construcción de una economía del conocimiento, lo cual complementa la narrativa de modernización de Milei.
Entre las propuestas más impulsadas por Milei destaca el esfuerzo por iniciar los diálogos formales intercancillerías, con el objetivo de concretar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Israel y Argentina. Sin embargo, esta iniciativa se encuentra limitada por las regulaciones internas del Mercado Común del Sur (Mercosur), que impiden a sus Estados miembros negociar acuerdos comerciales de carácter bilateral, por lo que una de las propuestas de la LLA para 2026 es aprovechar su fuerza parlamentaria para retirar a Argentina del Mercosur y potenciar el intercambio con Israel (Diario Primera Línea, 2025).
La intención de abandonar el Mercosur para poder firmar un TLC bilateral con Israel ilustra la subordinación de la integración regional a la nueva alianza preferencial. Si bien esta medida sería coherente con la visión económica de LLA, su concreción enfrentaría considerables obstáculos políticos y económicos, dada la importancia que aún tienen los mercados regionales para muchas provincias argentinas.
No obstante, Argentina mantiene su posición como principal exportador de carne vacuna a Israel, el cual importa más del 80% del consumo de este producto (Asociación de Productores Exportadores Argentinos [APEA], 2025). En consecuencia, las exportaciones de carne vacuna del Mercosur a Israel experimentaron en 2024 un salto exponencial, registrando un aumento del 48% y alcanzando un total aproximado de 117 mil toneladas (Valor Carne, 2025).
Este acercamiento sin precedentes hacia Israel, condicionado por el gobierno de Milei, no está exento de tensiones y riesgos. A nivel interno, la decisión de trasladar la embajada argentina a Jerusalén y el retiro del reconocimiento al Estado palestino han generado un rechazo en sectores progresistas de la política, el ámbito académico y organizaciones de derechos humanos, quienes perciben en estas medidas un alineamiento automático que contradice los principios de la política exterior argentina y el Derecho Internacional. A nivel externo, esta postura ha tensado las relaciones con países árabes y con bloques como el Mercosur, que históricamente han mantenido una posición más equilibrada en el conflicto palestino-israelí.
En materia de defensa y seguridad, el gobierno argentino ha ratificado y avanzado en la ejecución de acuerdos de cooperación en ciberseguridad, sistemas de vehículos aéreos no tripulados y transferencia tecnológica para vigilancia y comunicaciones. Delegaciones técnicas argentinas han visitado centros de investigación y desarrollo israelíes, y negociado programas de capacitación y compra de equipos, con énfasis en drones y munición de precisión, iniciativas que han sido divulgadas por las carteras de Defensa y de Seguridad del país bajo la narrativa de la “lucha contra el terrorismo”.
En diciembre de 2024, el entonces ministro de Defensa argentino, Luis Petri, efectuó una visita a Israel. Durante su estancia, fue recibido por su homólogo israelí, Israel Katz. Además del respaldo político mutuo expresado, el encuentro comprendió una amplia agenda de trabajo centrada en la atracción de inversiones, el desarrollo de investigaciones y la transferencia de tecnología a Argentina. Asimismo, acordaron fortalecer la cooperación en materia de defensa, expandiendo los proyectos conjuntos en ciberdefensa, drones, protección fronteriza, comunicaciones por satélite, entre otras (Ministerio de Defensa, 2024).
Uno de los mayores hitos políticos y simbólicos del mandato de Milei fue la firma del Memorándum en Defensa de la Libertad y la Democracia contra el Terrorismo y el Antisemitismo, rubricado durante una visita presidencial a Jerusalén en junio de 2025. Este documento incluyó capítulos de cooperación aduanera, proyectos hídricos conjuntos y lanzamientos satelitales en colaboración. Paralelamente, se anunció la intención de culminar el cambio de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén en 2026 (Lejtman, 2025).
Sin embargo, un aspecto central de este memorándum radica en la confrontación directa con Irán. Anteriormente, el país persa fue un socio económico relevante para Argentina y cooperó en asuntos jurídicos y legales relacionados con los atentados a la AMIA en 1994. La búsqueda de una agenda de defensa mutua con Israel frente al terrorismo, podría percibirse como contradictoria, dado que Argentina no se caracteriza por una alta afectación de la inseguridad o inestabilidad interna derivada de actividades terroristas.
A pesar de los acuerdos específicos en materia de defensa, existe una dimensión crítica en el ámbito de la seguridad interior e inteligencia. Este tema genera sensibilidad en la opinión pública argentina debido a la historia de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. El gobierno de Milei ha impulsado, con el apoyo y la presión de Israel, una reapertura y dirección específica en las investigaciones de los atentados de 1992 y 1994. Estas acciones tratan de responsabilizar directamente a Irán y Hezbolá, lo que ha posicionado al tema como un eje central de la retórica bilateral contra el “terrorismo internacional”, utilizada para justificar el cambio en la política exterior.
Esta postura ha propiciado una ruptura total con la República Islámica, con la que Argentina mantenía una relación compleja, pero que incluía un memorándum de entendimiento para investigar los atentados. Adicionalmente, Milei ha designado a Irán y Hezbolá como enemigos de Argentina, lo que implica un alineamiento incondicional con la posición israelí y estadounidense.
En este sentido, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la AMIA, principales instituciones representativas de la comunidad judía en Argentina, han manifestado su apoyo público al gobierno de Milei y celebrado gestos como el voto en la Naciones Unidas contra Palestina y la anunciada reubicación de la embajada argentina. Sin embargo, este respaldo no es unánime pues sectores progresistas y de derechos humanos dentro de la comunidad judía han criticado abiertamente lo que perciben como una instrumentalización de su identidad y de la memoria de los atentados para fines políticos partidistas y una alineación exterior que consideran dogmática. También señalan que la lucha contra el antisemitismo no debe utilizarse para silenciar las críticas a las políticas del gobierno de Netanyahu.
En el ámbito regional, Milei no solo ha manifestado su alineamiento con Israel, sino que se ha propuesto activamente como su promotor en América Latina. En este sentido, impulsó la creación de un grupo destinado a fortalecer los lazos entre Israel y la región, en el cual promovió la labor de la Organización del Premio Génesis10. La donación de un millón de dólares recibida por Milei de esta organización fue destinada a la constitución de un fondo sin fines de lucro denominado American Friends of the Isaac Acords (AFOIA), cuyo propósito es promover la visión de Milei y alentar a líderes latinoamericanos a apoyar a Israel y enfrentar el antisemitismo y el terrorismo, y así consolidar una agenda pro-israelí en la región (Al Jazeera, 2025). El propósito de esta articulación es contrarrestar la influencia de gobiernos críticos al genocidio en Gaza (como los de Brasil, Colombia o México) y construir un bloque de gobiernos afines en la región (como Paraguay, Ecuador o Bolivia) con el fin de modificar el consenso histórico latinoamericano, que ha sido favorable a la causa palestina.
Por tanto, en el contexto geopolítico regional la estrategia argentina trasciende la mera alineación individual y busca desempeñar un rol como promotor de los intereses israelíes en América Latina. Si bien esta estrategia fortalece el vínculo bilateral con Israel, también genera el riesgo de aislar a Argentina dentro de su entorno regional, pues somete una relación de Estado tradicionalmente estable a las fluctuaciones de la política doméstica y a una dependencia estratégica sin precedentes en la historia del país.
En definitiva, el gobierno de Milei ha logrado institucionalizar una alianza estratégica con Israel a través de memorándums, acuerdos de cooperación y una sintonía política sin precedentes. Este vínculo se sustenta en una convergencia ideológica, intereses económicos complementarios y la influencia de la comunidad judeo-argentina. Sin embargo, la sostenibilidad de este modelo dependerá de la continuidad política de Milei más allá de 2027 y de la capacidad de gestionar los costos diplomáticos derivados de este cambio de rumbo en política exterior.
conclusiones
El gobierno de Javier Milei ha representado un quiebre definitivo con la tradicional política de equidistancia y equilibrio que caracterizó las relaciones de Argentina con Israel. Se pasó de una relación basada en la afinidad histórica y los intercambios comerciales a una alianza estratégica explícita y declarada, alineada con la visión ideológica del hiperoccidentalismo.
Los principales avances bilaterales se materializaron en el retiro del reconocimiento al Estado de Palestina en la Naciones Unidas y el anuncio del traslado de la embajada a Jerusalén; la firma de acuerdos de cooperación en ciberseguridad, drones y transferencia tecnológica, que posicionan a Israel como un proveedor clave para la modernización de las Fuerzas Armadas y de seguridad argentinas. De igual forma, Argentina se ha consolidado como principal proveedor de carne para Israel, a la vez que ha promovido activamente un futuro TLC bilateral, aunque su concreción dependa de una compleja salida del Mercosur.
La sintonía ideológica neoliberal y pro-occidental de Milei, sumada a su identificación personal con el judaísmo y la influencia de figuras clave de la comunidad judío-argentina, fueron factores determinantes para este acercamiento. Esto ha llevado a que el entendimiento entre la presente administración argentina e Israel supere en intensidad a experiencias previas como la del gobierno de Carlos Menem.
Esta nueva etapa genera importantes desafíos. A nivel interno, enfrenta el rechazo de sectores políticos y académicos. A nivel externo, debilita la posición de Argentina en foros multilaterales y tensiona sus relaciones con socios tradicionales y bloques regionales, apostando por una relación bilateral privilegiada que podría resultar vulnerable a los cambios políticos domésticos en el futuro.
Referencias
BIBLIOGRÁFICAS
NOTAS
resumen
Las relaciones bilaterales entre Israel y Argentina se han caracterizado, históricamente, por una interacción entre afinidades y tensiones. Desde 1949, cuando Argentina fue el primer país latinoamericano en establecer una misión diplomática ante el Estado sionista, la conexión se ha basado en vínculos económicos y la presencia significativa de la comunidad judía argentina. Tradicionalmente, la política exterior argentina hacia Israel ha tenido una equidistancia pragmática que ha buscado equilibrar intereses diversos. Sin embargo, la administración actual, liderada por el presidente Javier Milei ha marcado un giro político sin precedentes. Diversas iniciativas de corte económico, el acercamiento imperecedero en materia política, el apoyo ante el genocidio en Gaza y la nueva cooperación en temas de seguridad, han sido varios de los puntos donde más se ha fortalecido la agenda bilateral argentino-israelí. En este contexto, el presente artículo se propone analizar los avances más significativos en las relaciones bilaterales entre Argentina e Israel durante la presidencia de Javier Milei (2023-2025). Para ello, se examinan las principales iniciativas adoptadas con el gobierno de Benjamin Netanyahu en diversas aéreas de cooperación.
Palabras Clave: Argentina, Israel, relaciones bilaterales, Javier Milei, Benjamin Netanyahu.
ABSTRACT
The bilateral relations between Israel and Argentina have been characterized, historically, by an interaction of affinities and tensions. Since its establishment in 1949, when Argentina became the first Latin-american country to establish a diplomatic representation to the Zionist State, the conection has consisted mainly in economic bounds and the signifcant presence of the argentinian jewish community. Traditionally, argentinian foreign policy towards Israel has had a pragmatic approach, searching to balance diverse interests. However, the current administration, lead by president Javier Milei, has marked an unprecedented political turn. Several economic initiatives, the unprecedented approach in political subjects, the support of the Gaza invasion and the new cooperation regarding security affairs, have been some of the key factors where the bilateral argentinian-israeli agenda has strenghthened. In this context, this research paper proposes to analize the main advances in bilateral relations between Argentina and Israel during Javier Milei’s presidency (2023-2025). To accomplish that, the main iniatiatives adopted in diverse areas of cooperation with the government of prime minister Benjamin Netanyahu are examined.
Keywords: Argentina, Israel, bilateral relations, Javier Milei, Benjamin Netanyahu.